Existiendo cerca de 400 escuelas de psicología no es raro encontrar gente que está mareada y perdida acerca de cuál es la terapia o el terapeuta correcto para atender su situación. Digo deliberadamente "situación" porque uno de los prejuicios más extendidos acerca de la psicoterapia es que es SOLAMENTE para tratar PROBLEMAS. Si bien esto fue así desde los mismos inicios de la psicoterapia y con más de cien años de "tradición" psicoterapéutica, hoy por hoy las cosas han cambiado bastante. Sin tener el dato exacto puedo aventurar que el 99% de las consultas en nuestro país hoy día se deben a situaciones centradas en "problemas" si bien desde hace más de 20 años existe una nueva rama dentro de la psicología, llamada Psicología Positiva que no se centra en la resolución de problemas sino que intenta profundizar los aspectos típicamente humanos y "positivos" largamente olvidados por la psicología tradicional como son el amor, la amistad, la confianza, la autoestima, etc, etc.
Sin embargo y aún dentro del basto campo de la psicología hay unas cuantas cosas que TODAS las escuelas tienen en común, lo sepan los terapeutas y los pacientes o no. Hoy quiero ocuparme de una de esas cosas que, creo, atraviesan todas las escuelas de psicología y que es una característica innata del ser humano hasta donde sabemos.
Me refiero a la capacidad de ATENCIÓN. Como seres humanos tenemos una capacidad de atención bastante limitada, sólo podemos ATENDER a una cosa a la vez. Si ven la imagen sobre estas palabras comprenderán a qué me refiero: Puedo ver dos perfiles o puedo ver una copa, pero en ningún caso puedo ver las dos cosas a la vez. Sobre lo que esté centrada mi atención será la FIGURA y todo lo demás formará el FONDO. Así, cuando estoy centrado en la copa, ésta se convierte en la figura y el fondo son los dos perfiles y cuando estoy viendo los dos perfiles (figura) el fondo es la copa.
En 1927 Bluma Zaigarnik publicó un estudio que demostraba la existencia de lo que a partir de entonces se conoce como "Efecto Zaigarnik": Ella observó que los mozos eran capaces de recordar largas listas de pedidos pero difícilmente podían recordar los platos que ya habían servido. Luego de una serie de experimentos Zaigarnik encontró que la gente es capaz de recordar mejor aquellas cosas que quedaron INCONCLUSAS, sin terminar. Una de las posibles explicaciones de este fenómeno es que al comenzar una tarea, una persona pone en movimiento cierta cantidad de energía motivacional que tiene como fin la conclusión de la tarea que se realiza. Podríamos decir vulgarmente que hay cierta cantidad de energía que empuja a que terminemos lo que empezamos.
Alrededor de 1960 Fritz Perls crea una nueva escuela de psicoterapia que se conoce con el nombre de Psicoterapia Gestáltica utilizando estos dos descubrimientos de los que hablaba más arriba. Fritz va a decir que una SITUACIÓN INCONCLUSA, es decir una situación que pertenece a nuestro pasado (o quizás a un futuro fantaseado pero no nos compliquemos con eso ahora) va a estar drenando nuestra energía constantemente no dejándonos relacionarnos con el aquí y ahora, con el presente y con quienes tengo en frente. Para explicarlo fácil podemos decir que en un momento cualquiera mi atención sólo puede estar en UN sólo sitio a la vez (o veo la copa o veo los perfiles) pero todo lo que no está en el centro de mi atención, es decir todo lo que no es FIGURA "empuja" desde el FONDO para reclamar el centro de la atención y pelea por ser FIGURA.
Ahora piensen en lo que esto significa a nivel psíquico y a nivel de nuestra vida cotidiana: todas aquellas situaciones no resueltas o mal resueltas van a estar robando nuestra energía y nuestra atención lo cual nos deja imposibilitados para actuar plenamente en el aquí y ahora, es decir, en nuestro presente.
La puteada que no te dije ayer cuando me trataste mal, la caricia que me guardé y no te hice, el abrazo que me daba vergüenza, las lágrimas que no me animé a soltar, la carcajada que se me atoró delante de mi jefe, las ganas de decirte lo que ya no he dicho... todas éstas forman situaciones inconclusas que nos desvitalizan y se roban nuestra energía y atención.
Muy bien licenciado, dirán ustedes, todo muy lindo pero... ¿Cómo arreglamos esto? Y la verdad, la verdad es que no hay respuesta fácil a esa pregunta.
Hoy sí sabemos que hay cosas que son mejores que otras y que ayudan. Una de ellas,quizás una de las más beneficiosas y difícilmente practicadas hoy día es el PERDÓN del cual hablaremos en un futuro. Otra cosa que ayuda es hacer terapia para "limpiar" el fondo de situaciones inconclusas. Aprender a soltar es invaluable también, aprender a decir ADIÓS a algo que ya no es.
Tengo, sin embargo, que aclarar algo que no puedo explicar en extensión pero tampoco quiero dejar de mencionarlo: Cuando una situación inconclusa se resuelve, la cantidad de energía que ella tenía aprisionada queda libre para que la usemos en algo más productivo, como vivir por ejemplo. En ese momento se siente ALIVIO y una breve sensación de paz que dura hasta que una nueva situación inconclusa emerge desde el fondo y reclama el lugar de FIGURA. Uno de los más grandes desafíos que podemos plantearnos como seres humanos es tratar de prolongar ese estado de paz más allá de los momentos siguientes a la resolución de una situación inconclusa. El estado de Iluminación del que hablan muchas culturas y religiones seguramente tenga mucho que ver con extender esta paz más allá de tan solo unos momentos.
En Japón existe una palabra para expresar este estado de paz interior: El Satori, palabra que puede traducirse como COMPRENSIÓN. La comprensión de que tengo que dejar atrás lo que pertenece al pasado y vivir el único tiempo real y verdadero de la existencia humana: el AHORA.
Vive a pleno, aprende a soltar, resuelve tus situaciones inconclusas
El Loko Maxy