jueves, 28 de noviembre de 2013

Del amor y el reconocimiento



Necesito que me reconozcas, necesito que sepas que existo, que soy una persona que hace las cosas bien, que soy una persona que hace las cosas mal y que disfruta enormemente de estar vivo!


Necesito estar en contacto con la gente, no alienarme en fantasías de contacto, no imaginar qué lindo sería si me animara a hablarte,
Si me animara a tocarte,
Si me animara a mostrarte como soy...


Necesito de tu mirada, de tu aprobación... mas no quiero tu aprobación de lo que hago, sino tu aprobación de lo que soy; lo que hago debería ser siempre una consecuencia verdadera de lo que soy.


Necesito del otro, de la existencia de ese Otro de quién diferenciarme; para que valga la pena mi unicidad, mi forma única de ser...


La necesidad de afecto y de aprobación son necesidades verdaderas, el hombre no puede vivir sin que otro lo apruebe o lo quiera. En verdad, el hombre puede subsistir sin afecto ni reconocimiento; pero sin este “alimento del alma” pronto sus actos van a estar más destinados a tratar de
conseguirlos que a vivir la vida; a tratar de llenar ese vacío que a expandir sus potencialidades.


Cuando estamos sumergidos en un entorno que no nos brinda el reconocimiento ni el afecto que necesitamos, pronto nuestros actos van a tomar un camino distorsionado que nos llevará a llamar la atención de forma no saludable: me volveré violento para que me veas, me volveré imprudente para que sepas de mí, trataré de copiar los modelos sociales más aplaudidos para volverme popular... y cada una de estas acciones estará destinadas a que alguien me reconozca, a que alguien me quiera, a que alguien me aplauda, a que alguien me acepte...


El peso que tiene esto que digo no es menor, uno podría advertir que las patologías nacen porque lo que nos falta es amor, reconocimiento...


Ésta es una idea que viene desde Rousseau que veía al hombre como innatamente bueno al que la vida en sociedad corrompía. Y yo, modestamente, adhiero a su postura.


Yo soy el mayor de cuatro hermanos con quienes nos llevamos un año de diferencia. Cuando yo era chico la atención de mis viejos estaba dividida en los cuatro, y, aún a esa temprana edad uno es capaz de aprender que si lloras, te lastimás le pegás a tu hermano o a la maestra (pobres mis maestras de jardín y primeros grados escolares, más de unos golpes les he dado) la atención se centra inmediatamente en vos.
Y esta necesidad de atención y de afecto es tan grande que uno hace las cosas aún sabiendo que están mal.


Claro, uno crece y aprende que no puede ir por la vida golpeando a todo el mundo sólo para que nos tengan en cuenta, pero así y todo, muchas veces nos encontraremos en situaciones es las que, si somos capaces de mirarnos un poco, de “meternos hacia adentro” encontraremos que lo que estamos demandando es un poco de atención o de afecto. Conozco gente que ha jugado con la idea del suicidio y que ha hecho cosas contra su propia persona sólo porque necesitaba atención...


Leo Buscaglia dice:


“el hombre necesita saber que ha hecho algo. Todos lo necesitamos.
Necesitamos que alguien reconozca que hemos hecho algo bien, y que nos lo señale. Es necesario que alguien nos palmee el hombro alguna vez y nos diga: “qué bárbaro! Me gusta mucho” sería un milagro que alentáramos a las
personas por las cosas que han hecho bien en lugar de señalar siempre lo que está mal.”


No sé ustedes pero yo tengo un problema con la gente que sólo señala lo malo o lo faltante. Hubo veces en las que hube realizado el 90% de una acción con un enorme esfuerzo y sólo me han sabido señalar el 10% faltante.


Quisiera ser claro en esto porque veo que estoy yendo a hablar de la educación, de la forma de educar y ese es justamente un tema al que quisiera dedicarle un mayor tiempo del que dispongo ahora, así que volveré sobre esto en el próximo rincón.


La costumbre y la rutina nos va tejiendo una telaraña en los ojos que no nos deja ver el valor que tienen las cosas. Fritz Perls diría que la “masturbación mental” va en aumento conforme pasa el tiempo y entretenemos nuestra existencia con cosas que no nos aportan nada, al menos en un sentido profundamente vital. Cuánto más hermoso sería todo si nos dedicáramos a mirarnos un poco más, a escucharnos un poco más, a conocernos un poco
más...


Veo como me estoy peleando con lo que escribo, no quiero estar sonando como un sabiondo, no quiero exponer cosas como si esto fuera una charla temática... quiero conectarme con ustedes, quiero que sepan que me pasan muchas cosas y que creo que esas cosas que me pasan no son tan
distintas de las que a ustedes les pasan y por eso las quiero compartir acá.


Quiero estar profundamente despierto y conectado con la vida.
Yo sé de alguno de ustedes y sé de su interés en mí... este es un espacio para el reconocimiento de cada uno como individuo, como ser único.


Porque sólo animándonos a mostrarnos tal cual somos vamos a darle la oportunidad a alguien de que nos quiera, realmente, como somos


Porque solo queriéndonos sinceramente favoreceremos la apertura de los demás...


Vive a pleno, mira a quien tienes caminando a tu lado...


El loko maxy

lunes, 4 de noviembre de 2013

Crecer?



Por más vueltas que le de, ya no hay giros, todo está estáticamente claro. La gente me pide que crezca… ¡Crecer?! ¿Para qué? Siendo un algo chico todo parece más fácil. Todo siempre es como haberte visto hoy y descubrir, por fin, lo que pretendo… ¿Amor? No. No hay pensamientos tan profundos en alguien que se niega a crecer, en alguien que quiere seguir siendo chico. ¿Capricho? Tampoco, no querer crecer no implica necesariamente no querer ver las cosas desde otra perspectiva. Te preguntarás, entonces, qué es lo que quiero de vos … te preguntarás por qué me tomé el trabajo de desahogarme y regurgitar todo lo que tenía atragantado en el esófago desde que nos vimos. Ya no puedo seguir escondiéndome en mi pequeñez o en el adulterio. Lo único que quiero de vos es que algún día me reconozcas.

¿Y mientras tanto? te preguntarás. ¿Qué será de vos mientras tanto?
¿Mientras tanto? –Digo-. Mientras tanto tendré que empezar a vivir  mi vida
y a  crecer
por necesidad propia