martes, 21 de febrero de 2012

Aunque el mensaje no llegue a destino, vale la pena enviarlo

                                                                                                 



Esta misma frase es la que, en semanas como esta en que las visitas al Rincón Cultural bajan muchísimo, me alienta a seguir. Hay veces en que hay muchísimas visitas y la gente  acuerda, desacuerda o simplemente ofrece un nuevo punto de vista y comenta qué le pareció el rincón.

Como toda acción que realizamos, sé que esto habla de mí, de mis baches, de mis carencias y mis virtudes.

Muchas veces desde que el Rincón Cultural está escribiéndose me he preguntado por la validez, la utilidad de todo esto. ¿No será un excesivo e inútil gasto de energía? Recuerdo una vez en el gimnasio, cuando aún era profe de la sala de musculación; Elena que era una de las participantes del rincón de aquél momento, se acercó a saludar y me dijo “hey, no dejes de escribir”

Recuerdo que en ese momento me sentí bien, estaba escuchando lo que necesitaba oír. Frecuentemente me pregunto cuántas, de todas esas visitas, de todos esos numeritos que ascienden, leen realmente el rincón. Sé que es una pregunta estéril, vanidosa, narcisista y que no conduce a ningún lado. Escribo porque tengo ganas y me da placer hacerlo, ¿por qué más habría de hacerlo? Si en algún momento no fuese así y escribir se transformara en una obligación creo que inmediatamente dejaría de hacerlo. 

Cuando estoy en mi centro, puedo preguntarme por lo que me pasa a mí, por qué me pasa que necesito respuestas, por qué necesito que me estén diciendo “que lindo lo que hacés” o “qué feo lo que decís” pero que no caiga en un vacío de indiferencia… y automáticamente escucho dos voces en mí. Muchas filosofías hablan de que todo se diferencia en sus opuestos, cualquier cosa tiene su opuesto o su reverso y muchas de estas filosofías o religiones tienden a encontrar “el camino del medio”, es decir a integrar los opuestos en el todo. No es que yo TENGA una parte buena y una parte mala, es que yo SOY mi parte mala y mi parte buena.

Pensar en términos de “tener” en lugar de “ser” es una pequeña trampa para nuestra madurez. Cada vez que decimos que “tenemos” tal o cual cualidad no nos estamos queriendo hacer responsables de nosotros mismos.

¿Cuántas veces hacemos las cosas sólo porque nos sentimos obligados?

¿Existirá algún punto en nuestra evolución en que podamos parar y ver quiénes somos y qué es lo importante?

A vos que pasaste a leerme, gracias porque sos la mejor y más hermosa excusa para escribir y contarme qué me pasa... y poder compartirlo porque en el fondo¨; en el fondo somos más parecidos de lo que creemos.

Vive a pleno, envía tus mensajes aunque no sepas si llegan a destino

El Loko Maxy

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