Esto que sigue lo escribí hace ya cuatro años. En aquél momento estaba yo cursando Psicopatología (una de las materias más importantes y heavys de la carrera) y mi primera materia electiva: Psicología del Yo. Esta última materia fue la primera que elegí leyendo su programa entero. Hoy tengo la suerte de estar del otro lado del aula, de estar dando clases en la misma Universidad que me formó y puedo decir con mucho orgullo que he cumplido (o intentado cumplir) con lo que aquí, 4 años antes, había escrito y me había propuesto.
Esto es también y sin dudas un agradecimiento y reconocimiento a todos quienes han jugado el rol de alumno durante todos estos años (que ya son más de 10!!!) de docencia ny me han permitido compartir lo que sé y lo que amo del modo en que lo hago.
Claro que en definitiva los jueces últimos serán mis alumnos y aquí los englobo a todos: Personal Trainer, Nutrición Deportiva, Psicología... ¿Qué dicen? OJO que les puedo bajar la nota jaja :-p
Los dejo con el escrito que encontré de... ¿casualidad?
"Esta semana arranqué de nuevo con la facu, sigo con la materia anual y empecé con mi primer materia electiva... Se supone que uno elige lo que le gusta...
excepto cuando tiene que elegir la opción menos mala. Como esta fue la primer semana no voy a pronunciarme por la última de esas dos, pero por ahí se anda me parece...
Las dos profesoras aran unas minas desamoradas, con tanta pasión por lo que explicaban como yo tengo pasión por la alta costura, es decir nula.
La profe del teórico llegó casi quince minutos tarde y se fue quince minutos antes... lo cual nos deja con solo 60 minutos de clase. La profe de prácticos llegó
casi media hora tarde y nos largó 10 minutos antes, lo cual nos deja con 50 minutos de clase... no esta mal, estoy más tiempo descansando que estudiando (jaja?)
Pero el punto clave es éste: las minas no transmitían nada quiero decir NADA!!!: hablaban con voz bajita, como pidiendo disculpas...
la de prácticos hablaba con los dientes pegados. Viste esa gente que habla con los dientes pegados, que parece que tienen miedo de vaya a saber que les entre
qué cosa en la boca (se me ocurren algunas jaja)
En la otra materia tengo una profe que es un caño, tiene más energía que una central hidroeléctrica... y casi los mismo guardias y custodias cuando uno se trata
de acercar. En un momento arriengué un contacto y casi salí electrocutado de ahí. Es decir, tiene una polenta buenísima para explicar y así llega a nosotros
con facilidad, pero en mi opinión al no permitir la cercanía "si no es académica" pierde mucho de su brillo.
Y así estamos, profesionales desamorados y otros corazonados pero que levantan sus puentes levadizos...
Cuando yo empiece a dar clases voy a no olvidarme de esto que hoy digo, y voy a amar lo que esté haciendo
y voy a recordar que mantener el contacto es la forma más fácil de enseñar y de aprender cuaquier cosa..."
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