Muchas veces los artistas se adelantan a lo que los científicos tardan en descubrir... ya Freud dijo que el poeta se le adelantaba siempre en sus descubrimientos.
Aquí dejo constancia de esto.
“Uno llega a detenerse en el tiempo, hecha un vistazo al costado izquierdo y al derecho y comienza a hacer una especie de inventario de las cosas que pasaron; y saca las conclusiones de lo bueno y de lo malo. Y yo llegué a concluir un día de tantos, en una locura, que no había nada mejor, en este mundo, que los niños y no había nada peor que la costumbre. Pero un día los acostumbramos; Vamos haciendo que se parezcan a nosotros.
“Tiene que ser igual a su papá” dice la abuelita, como si su papá fuese la gran cosa… y les heredamos todo, les heredamos nuestros vicios, nuestros complejos, nuestras culpas, nuestra religión, nuestro partido político y hasta nuestro equipo de fútbol… para que se parezca a papá. Y luego, cuando cumple siete años, dice la mamá “el niño se esta poniendo como pesado, esta como envidioso, rencoroso” y es cuando empiezan a dar los primeros síntomas.
Luego el muchacho crece, va a un bar, ve a una mujer, ella lo ve, se enamoran y tocan el cielo, el paraíso por unos cuantos meses… hasta que, por costumbre, toman la decisión acostumbrada.
Se visten como de costumbre, invitan a los de costumbre, van al lugar de costumbre, se ponen en frente de un tipo que los ve aburridamente acostumbrados a lo mismo de siempre y les lanza a quemarropa la que sin dudas es la frase más lapidaria que se haya inventado en cualquier idioma…
”los declaro marido y mujer hasta que la muerte los separe”
Ahí ella se asusta un poco porque dice “bueno, entonces me puedo poner un poquito gordita porque de todos modos a éste lo tengo hasta que la muerte nos separe”.
El otro se va por ahí y se vuelve un poco loko porque dice “a la gorda la tengo de todos modos hasta que la muerte nos separe” y luego se vuelve más adulto y se acostumbra a ser adulto y entonces se refugia en las noticias, le agarra una cosa terrible con las noticias, se para en la mañana y lee el periódico completo, llega la noche cansado del trabajo y prende el noticiero porque siempre es bueno saber que hay alguien que está más jodido que uno….
Y el tipo está ahí pendiente, hasta que de repente uno se da cuenta, se para en el camino y dice:
“¿será que vivo esta vida porque me gusta, porque me la paso bien… o por costumbre?”
Costumbre, Ricardo Arjona
Yo le recordaría a Arjona lo que él mismo dice de la costumbre, hace tiempo que él mismo cayó en la costumbre de decir siempre lo mismo y de dejar de hablar de cosas que realmente valen la pena. Lejos quedaron ya aquellas "Historias" que valían la pena contar y oír, o aquél magnífico "Si el Norte fuera el Sur" tan comprometido. Hoy por hoy las canciones de Arjona son canciones... de costumbre.
Quizás y como mucho dicen, es más fácil denunciar las cosas que ponerlas en práctica. Sin embargo nunca me pareció una razón suficientemente buena sino más bien una excusa para no hacer lo que nos damos cuenta que tenemos que hacer. La próxima vez voy a hablar del reverso de la costumbre, para ser equitativo y parejo. Hasta entonces me quedo con las últimas palabras de Arjona, aquella pregunta bastante terrible para quien se anime a hacérsela de corazón:
¿Será que vivimos nuestra vida porque nos la pasamos bien, o por pura costumbre?
Vive a pleno, no te acostumbres
El Loko Maxy
No hay comentarios:
Publicar un comentario