lunes, 19 de marzo de 2012

¿De Costumbres, Rutinas y Hábitos?



La vez pasada hablábamos de la costumbre y lo hacíamos en un tono peyorativo, como si la costumbre fuese algo MALO. Esto está muy bien captado, socialmente, cuando uno habla de ese otro gran fantasma que es la RUTINA. Creo que muy pocos de quienes lean esto en estos momentos pueden dejar de tener un leve desagrado a estas palabras: RUTINA y COSTUMBRE. 


El núcleo de ambas conductas, es decir, la tendencia que tenemos como seres humanos a acostumbrarnos a algo o a "volvernos rutinarios" comienza, como muchas otras conductas, a nivel genético. Nuestros genes nos han programado ya de entrada para que mantengamos todas aquellas conductas que resulten beneficiosas para la subsistencia. Existen dos caminos importantes en que el hombre (y todos los demás animales, por cierto) intentará subsistir. El primero es la conservación de la propia salud y vida; el segundo es la conservación de la especie. Para representarlo muy claramente podemos decir: COMIDA y SEXO. ¿Les suena la ecuación? La suerte de Imperios enteros se ha decidido en base a estas dos variables. Quizás algunos recuerden la historia de Cleopatra, o la de Isabel de Inglaterra, ó, mucho más mundano y naif; la historia de artistas o gente "famosa" que ha tenido "inconvenientes" con estos dos monstruosos apetitos carnales. 


¿Por qué estoy hablando de comida y sexo cuándo comencé hablando de rutina y costumbre? porque la necesidad de alimentarse y de reproducirse son BÁSICAS en los organismos vivos; sólo que en el hombre esas necesidades se ven trastocadas, deformadas, interrumpidas por el lenguaje (y con el lenguaje la capacidad de pensar) y desde allí por la publicidad, la propaganda las reglas sociales, el poder circulante, etc. 


Recapitulando y comenzando a unir lo que se dijo: Como seres vivos tenemos la tendencia a formarnos costumbres y rutinas; es decir HÁBITOS. La función de los hábitos es básicamente una función económica, ayudar a que tomemos menos cantidad de decisiones evitando procesar información ya procesada. El problema, como verán, no radica en los hábitos; sino en lo que hacemos con los hábitos. Y... ¿Qué hacemos con los hábitos? los odiamos, nos esforzamos en maquillarlos para cambiarles la cara y que PAREZCAN otra cosa. El ser humano tiene un GRAN problema. Una vez que hace algo, ya sea que funcione o no, luego volverá a hacerlo otras mil veces más DE IGUAL MANERA y se romperá la cabeza preguntándose por qué no tiene éxito, o por qué no obtiene un buen resultado.


Como decía mi querido Fritz Perls, "los buenos hábitos ayudan a vivir la vida, y los malos hábitos te la cagan". Por ejemplo, para mí es un buen hábito levantarme todos los días de la semana a más o menos la misma hora, saber que voy  a desayunar, hacer las compras los mismos días. Todo eso me ahorra trabajo y me deja la cabeza LIBRE para pensar en cosas mucho más importantes que esas. Pero luego tenemos toda esa corriente de consejeros de moda que te dicen que la rutina es mala, que la costumbre es mala y que "hay que renovarse, cambiar todos los días" Yo escucho y me río, justamente ellos aconsejan SIEMPRE LO MISMO... ¿no era que había que renovarse?


Ahora veo que me quedé con ganas de hablar de las necesidades básicas que, (cómo se atreven?!) paradójicamente, nos cagan la vida: comer y cojer. Será un tema para otro momento... Por ahora pongámonos contentos de haber mirado la otra cara de la rutina. Recuerden: Tener una BUENA RUTINA nos deja libres para innovar, cambiar y estar atentos en nuestro día a día.


Vive a pleno, disfruta tus buenos hábitos


El Loko Maxy

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