domingo, 18 de diciembre de 2011

Day twelve: Los árboles darían lo que sea por dar un paseo








La búsqueda de armonía pareciera ser una constante en la naturaleza, ese fenómeno traducido a la vida humana significa que uno siempre quiere estar donde no está, quiere lo que el otro posee (sino miren todo el modelo de sociedad actual apoyado en un modelo de mercado que subsiste sólo por esto y van a comprenderlo mejor). Muchas veces, la contra-cara de esta búsqueda es que uno olvida  lo que tiene como propio...

Así uno quiere ser pájaro, nave espacial, cohete lunar, tortuga marina... los calvos quieren ser pelilargos; los morochos, rubios; los rubios, morochos; las minas quieren ocupar el lugar de los tipos, los tipos se operan y se agregan senos.... Los adultos quieren ser niños, los niños adultos; los curas desean a las señoras de la primera fila de la iglesia y las señoras de la primera fila desean no tener esos pensamientos libidinosos que supuestamente los curas no tienen... si estoy abajo quiero ir arriba y también viceversa.... 


Como sujetos nos movemos siempre hacia lo que sentimos que nos está faltando mientras usamos nuestra increíble capacidad de negación y distorsión de la realidad para escapar de nuestros problemas:  Negamos lo que nos está pasando y así perdemos tiempo, perdemos protagonismo, perdemos vida...

No en vano el armonía es la búsqueda de todos los sabios, es una especie de búsqueda universal de la raza humana. En todas las culturas a través del tiempo ha existido algún tipo de búsqueda de este estado "armónico": para los japoneses se llama Satori, para los budistas se llama Nirvana, para los católicos se llama Éxtasis, para muchos se llama iluminación... 


Como con todo, claro, existen riesgos: si echamos demasiadas raíces estamos muy estáticos y nos arriesgamos a quedarnos estancados; si echamos mucha copa probablemente las raíces no resistan nuestro propio peso y caigamos... Sin embargo hay algo que está siempre de nuestro lado... PODEMOS CAMBIAR


Podemos achicar raíces y ramas, podemos aprender, podemos movernos, podemos irnos de donde no nos gusta estar, podemos crecer indefinidamente si así lo queremos. Esto es algo que nos diferencia de los árboles. El árbol alcanza su equilibrio aún en un medio ambiente adverso; su sabiduría es gigante: si siente que su integridad está en peligro inmediatamente se desprenderá de sus hojas, las dejará morir para conservar su equilibrio. 


Ahora decime, vos querido lector, cuántas veces nos aferramos a cosas, a situaciones que están muertas o, mejor dicho, ¿cuántas veces nos aferramos a cosas que si las dejásemos morir nos permitirían seguir estando en equilibrio, seguir estando en armonía? Nos aferramos  a nuestra infancia, a las personas, a los horarios, a las comidas, a  la imagen que de nosotros mismos tenemos cuando tratamos de ser quienes ya no somos... esto nos hace perder la armonía, esto nos perjudica.

El ser humano no llega a un mundo vacío de contenidos, más bien necesita de un mundo que funcione y se haga cargo de él en los momentos más tempranos de su vida. Claro que esto deja huellas, marcas y modelos muy fuertemente arraigados. Otros han pasado por lo que yo estoy pasando en este momento y fueron ellos quienes me legaron este presente... ¿estoy conforme con esto que recibí? sería bueno recordar siempre que en este momento estoy construyendo el futuro para otros que serán como yo ,otros que tendrán mis inquietudes y aún otras muchas más...

Quizás la enseñanza más importante que los árboles pueden dejarnos sea esta: la de saber desprenderse de las cosas que ya no nos son útiles, la de animarse a desechar algo que en su momento fue muy importante para nosotros pero que ya no lo es...

¿Quién no tiene guardadas cartas, notitas, mensajes, recuerdos de cosas, situaciones que ya no son? Cartas de ex novi@s, notitas de amor de personas que nunca más vimos... 


El miedo  no nos deja desprender de las cosas y qué irónico, ¿no? muchas veces la vida, la continuidad en nuestro crecimiento, muchas veces nosotros mismos dependemos de saber desprendernos en su momento, de lo que ya no es más.

Claro que no estoy diciendo que esto sea fácil, ya dijimos anteriormente que TODO tiene un precio, que "No hay alimento gratis" dicen los sufís. Si querés algo fácil sentate en una silla a comer y a dormir hasta que sientas que no podés más, que perdiste toda la vida, que lo fácil es en verdad lo más complicado de seguir y mantener porque justamente el riesgo, lo incierto es lo que le dá valor a la vida... y por eso es que progresamos, por eso es que nos inquietamos y avanzamos contra lo desconocido... ¿o me vas a decir que tenés alguna certeza acerca del futuro?

La única certeza del futuro es que es totalmente incierto... ah, el placer de contar con un presente único es muy difícil de sobrellevar.... 


pero... 


             es tan hermoso....




Muchas gracias por tu tiempo.


                                                                                                                                    El Loko Maxy

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