viernes, 16 de diciembre de 2011

Day eleven: Reconociendo lo que hay en mí porque otros me lo dieron


Hola pa, ¡qué lindo poder escribirte! 


Quiero que sepas que sos una persona hermosa, uno de los mejores tipos que conozco y estoy orgulloso de ser tu hijo. También sé que vos lo estás de ser mi papá. Nuestra relación siempre fue linda, con grandes encuentros y desencuentros y la mayoría de las veces, tanto los encuentros como los desencuentros, propiciados por mí... soy yo quien se acerca o quien se aleja... de alguna manera vos siempre estás.

También de alguna manera te las arreglaste para ir contra casi todos los manuales de psicología y ser además mi amigo (nuestro amigo, creo que los 4 te sentimos más o menos igual) Aunque te llamemos "vieji" sos jovial y estás siempre entre nosotros, sin invadirnos; todos mis amigos te aman y hasta más de una vez han venido a verte a vos en vez de a verme a mí. 


Sos cálido y tenés mucho amor para dar y a medida que pasa el tiempo también te vas llenando de resentimientos que no expresás, pero que yo más o menos veo. Siempre admiré tu filosofía de vida y de alguna manera la incorporé a mí... el amor a la música, a la verdad, a la tranquilidad (que aunque poca, también llevo conmigo... es una tranquilidad bastante "activa" la mía) Muchas veces me peleo con tu tranquilidad y tu pasividad y sé que eso me señala un punto inmaduro en mí mismo y que algún día superaré, vos me enseñaste que la lucha es siempre contra uno mismo, como dice la canción. Cuando era gordo siempre me decías que yo podía cambiarlo si lo quería...

De alguna manera fuiste siempre el que más creyó en mí... cuando era chico y todos querían mandarme al locólogo, vos me apoyaste, cuando te robé plata de tu trabajo una y mil veces (y en muchos quilombos te metía) fuiste el único que confió en mí. Aún hoy sos uno de los pocos que no duda de mis capacidades para hacer las cosas... Todavía me acuerdo esa charla en la pieza en que me dijiste llorando que no sea boludo, que piense en lo que estaba haciendo, y ese abrazo al final que nos desarmó a los dos. 



También recuerdo esa otra vez que yo empecé a recorrer el camino de las grandes decepciones... digamos que empecé a crecer, y en un charla en la vereda lloré como nunca antes y te decía que la gente era una mierda, que me quería ir de acá, que quería huir del mundo, qué sé yo... y vos con un discreto nudo en la garganta me dijiste "si no sos feliz acá, andate, buscá siempre tu propio camino" y yo sabía que un poco se te abría el piso bajo los pies al decirme eso. Entonces hice lo que visto desde hoy parece un acto de estúpido optimismo: creí en la gente, creí en la vida, agarré las riendas de mi propia vida y me empecé a hacer responsable de mis decisiones, empecé de a poco, a crecer...


A principios de este año tuve por primera vez miedo a la muerte, estuviste jodido y le pasaste cerquita, gracias a dios que ahora estás bien. Sé que quizás ya no tengas mucho para enseñarme, que el mejor ejemplo de toda una trayectoria es esta hermosa familia que hiciste con mamá y de la cual me siento súper feliz de pertenecer, sin embargo nunca vas a perder importancia para mí, siempre voy a necesitarte cerca cuando tenga miedo o la vida me parezca dura... Sé que me diste todas las herramientas para ser feliz y eso es algo que nunca podré dejar de agradecerte.


Por eso recién ahora, luego de todo este preludio tenga cabal sentido el desearte un feliz cumpleaños, 58 años de la más hermosa vida que tuve la suerte de encontrar en la mía.


Te amo con todo mi corazón y te agradezco todo lo que sos, lo que fuiste y lo que serás perpetuado en mí mismo


Maxy.


Por eso recién ahora y luego de tantas palabras recién valga la pena desea

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