lunes, 26 de diciembre de 2011

Idealizaciones: Anecdotario




Ayer hablábamos de la Idealización, esa, para mí, manera de negar al otro, de negar la realidad. Claro que esta es sólo una de las implicaciones que tiene la idealización, desde la psicología, desde las distintas escuelas de psicología podríamos escribir miles de cosas de la idealización, además el tema está lejos de estar acabado y concluido. La idea de compartir con ustedes estas ideas y mi visión particular de las cosas es que justamente puedan y podamos pensar, discutir, debatir e, idealmente (sic) aprender, crecer y ampliar nuestro modelo de mundo. 

Hoy quiero regalarles un poema muy, muy especial para mí, y lo es por varias razones. Primero es uno de los primeros poemas que salieron en el comienzo de una nueva etapa de mi vida, se iba gestando un nuevo camino bajo mis pies y yo no podía distinguirlo aún en ese entonces. Hoy, 10 años más tarde, ese camino se ha materializado en algo concreto como es mi título de Licenciado en Psicología. Me explico, yo escribo poesía desde los 15 años, siempre fui muy enamoradizo y encontré que la escritura era un buen modo de sacar para afuera algo que de otro modo no encontraría salida porque, además, era muy tímido. Un día, después de pelearme con mi novia de entonces, llegó a mis manos un libro de "el Gordo" Jorge Bucay y ahí, imperceptiblemente primero, claramente luego, comenzó a ser claro en mí que quería ser un "ayudador profesional". Un día una amiga (Vicky, nunca voy a terminar de agradecerte lo suficiente) me invita a ir con ella al programa que entonces tenía Bucay en la TV. El tipo no sólo decide ir sino que también le lleva al Gordo un poema que había escrito. Se lo llevé porque ese poema era, de algún modo, fruto de lo que había ido decantando de la lectura de los libros del Gordo. Cuando lo ví al Gordo me acerqué tímidamente y le regalé el poema. Recuerdo que me agradeció y luego grabamos el programa y nos fuimos cada uno a su casa. 

A la semana siguiente la llaman de nuevo a mi amiga para preguntar si podíamos ir a grabar nuevamente el programa ya que algo "había salido mal". Así fue que fuimos nuevamente. Al entrar al canal el Gordo pasa por al lado mío y me dice "Hola, cómo estás Maxy?" Yo casi muero de la sorpresa... ¿este tipo... se acordaba de mí? Aún recuerdo el profundo impacto que causó ese saludo, yo sólo lo había visto una semana antes y le había dicho mi nombre una sola vez. 

Comenzamos a grabar al programa, en uno de los cortes veo que el Gordo, reunido en el centro del estudio con operarios y demás gente de su plantel, me estaba señalando. Yo comencé a transpirar, no tenía idea de qué era lo que estaba pasando. Al rato se escucha la voz en Off del director que pregunta, bien fuerte y clarito: "¿Quién es Maxy?" Yo empecé a mirar a mi alrededor esperando que algún otro Maxy levantase la mano, pero aquello no ocurrió. veo que Jorge me mira como diciendo "Levantá la mano, boludo, vos sos Maxy" Yo levanto mi mano y estoy todo colorado, no entendía nada.

El programa del Gordo, llamado "el Buscador" tenía una sección, al final, en la cual se leía un cuento, una nota, un poema... Lo que pasó lo recuerdo como sigue:

El Gordo está sentado junto a Gabriela Radice, su co-conductora, y dice: "La semana pasada se acercó a mí Maxy, que hoy está con nosotros en la tribuna, y me regaló un poema que, con su permiso, hoy quiero compartir con todos ustedes ya que lo creo muy valioso y habla del tema que estamos tocando."

Yo ya estaba llorando a más no poder, olvidándome completamente que estaba en un programa de TV y rodeado de un montón de panelistas que no me conocían. La cámara tomándome en primer plano... El Gordo agradece mis lágrimas que consideró como una muestra de afecto y agradecimiento de mi parte y se disculpas por haber "recortado un poco el poema" ya que era muy largo tal como yo se lo había dado como para compartirlo y leerlo en la TV. Recuerdo que Bucay se levantó y se acercó a la silla que estaba justo en frente mío, que era el sitio donde habitualmente leía el cuento o poema final. Cuando está llegando a la silla, me mira con una mirada mezcla de pícara y cómplice y sonríe por lo bajo.

 Acto seguido lee el poema que hoy quiero compartir con todos ustedes. 





He dejado de ser para encontrarme
buscando detrás de lo que otros
esperan de mí.

He dejado de ser para buscarme
detrás de lo que otros
dicen que soy.

He dejado de ser y me he encontrado
olvidado de temores
cara a cara conmigo
trasparente y desnudo.

He dejado de ser para brindarme
sin pretensiones ni competencias
sin miedos, apuros ni exigencias
para compartir y entregarte lo que soy
sin que importe ya más
lo que he sido.





Cuando terminó de leer el poema, el gordo agradece con una reverencia como solía hacer, se da vuelta y viene a darme un abrazo de oso que jamás olvidaré. Y me dice al oído "Disculpá por la sorpresa, pero te agradezco que me hayas regalado lo que escribiste"


Este hecho anecdótico no es, per se, importante (para ustedes al menos, para mí es trascendental por algo que contaré en otro Rincón :)  pero quisiera que, más allá de la anécdota se queden con el poema, lo lean y lo sientan, se prueben cada palabra para ver como les calza, como les queda... Este es mi regalo de Fin de año para ustedes que me están acompañando en este espacio que es, como sabrán, para mí y para cada uno de ustedes...


Gracias a quienes me acompañan "desde las sombras" y me leen sin comentar pero que dejan que algo pase entre nosotros, algo a través de las palabras, algo que no tiene más pretensiones que ser mientras ES


Vive a pleno, comparte quién eres


El Loko Maxy 

2 comentarios:

  1. Buen día Maximiliano, llevo algunos días buscando algún medio para contactarte, espero que puedas responderme, mi nombre es Alejandra y vivo en México, yo ví el programa con Bucay, o bueno, la grabación del mismo...espero puedas contactarme, saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Alejandra! Cómo estás? Muchas gracias por tu comentario. Podés buscarme en Facebook como Maxy Cambiasso, agregame y podemos charlar si querés :)

      Eliminar