martes, 3 de enero de 2012

Estupidez Cúbica



Recuerdo un día típico de hace un par de años atrás: llegaba al ciber, abría tres ventanas del navegador a la vez en la compu, abría el MSN, en el buscador buscaba cosas que creía que me servirían o que creía necesitar… de repente 2, 3, 6 contactos me saludaban a la vez por MSN, yo hablaba con todos y me gustaba jactarme de que podía hacerlo, de que podía hablar con seis personas a la vez y buscar lo que creía que me interesaba y revisar las tres casillas de correo electrónico que tenía (y tengo) y saludar al que llegaba al ciber… y luego eran 7 personas con las que estaba interactuando, hablando… y de pronto, como cada vez que me encuentro en esta situación desde entonces me preguntaba como me pregunto ahora :

”¿QUE MIERDA ESTOY HACIENDO???!!!”

Entre todas las personas con quienes chateaba había algún amigo, mi novia, y un montón de gente que no conozco, que en verdad no conozco!

Recuerdo haber llegado a mi casa con una sensación a medio camino entre hastío y una sensación de “qué bueno que conocí a tanta gente hoy!” y esa mitad de satisfacción poco a poco se desvanecía y daba lugar a preguntas, a incertidumbre… “¿qué es lo que quiero?” me preguntaba…

A veces doy más importancia, más prioridad a la gente que no conozco que a quienes en verdad quiero y me importan…

¿qué es esto?

¿Por qué ese afán de dedicarme a convencer a alguien, a quien probablemente no le intereso, de lo buena persona que soy…?

¿Y qué pasa con quien ya lo sabe, con quien ya conoce la horma de mi zapato, lo bueno, lo malo, lo loco que soy?

Y lo que pasa es que me quedo tranquilo de que ya me conoce, total ya sabe que puede contar conmigo… es eso, ¿verdad?

Aún hoy sigo en mi casa buscando una respuesta y ésta llega, de la nada, casi sólo porque yo la necesito; mi viejo maestro, ese gordo vapuleado me tira una soga:

         “…en el mundo cotidiano de la sociedad de consumo, cada vez más personas dedican toda su vida a ocuparse más de aquellos que no les importan afectivamente que de aquellos a los que dicen querer con todo su corazón.
         Pasan mucho tiempo tratando de agradar a gente que no les interesa que tratando de complacer a la gente que aman y estiman. Parece una necedad, pero es la pura verdad. Ante esta situación hay que volver a poner las cosas en orden. HAY QUE DARSE CUENTA”…

Darse cuenta… qué importante es darse cuenta, es decir tener una vivencia interior, hacer un “click!” no solo entenderlo, no sólo racionalizarlo, sino darse cuenta internamente, con todo nuestro ser… se parece a un momento de iluminación, un momento que muchas veces es pasajero, que dura sólo un instante, pero a veces un único instante de claridad es suficiente para recordar que existe algo más que la turbia nebulosa que la costumbre cotidiana teje en nuestros ojos…

Ojo, no quisiera que se me mal malinterprete, no quiere decir que no haya que hablar con nueva gente, que sólo debamos una “exclusividad” a nuestros afectos, lo que quiero resaltar es esa insistencia de nuestra parte (bueno, al menos de MI parte cuando la estupidez me gana) de dedicar más tiempo a crear situaciones ficticias con gente que no nos importa para alimentar fantasías que ni siquiera son nuestras. Yo, al igual que el gordo, creo en la existencia de la estupidez cúbica; que consiste en:

         “GASTAR EL DINERO QUE NO TENÉS, PARA COMPRAR COSAS QUE NO NECESITÁS, PARA AGRADARLE A GENTE QUE NO TE INTERESA…

Y eso pasa constantemente a nuestro alrededor!!! Erich Fromm resaltó el hecho de que la sociedad del consumo se centra más en el tener que en el ser: nos compramos el último modelo de celular, la última cámara digital, miramos y se nos cae la baba ante un auto, pensamos que lo mejor es la ropa “de marca”… y todo para qué? Para que me aceptes, para que veas que lindo es conocer a alguien como yo, tan a la moda, con tantas cosas; para que me quieras, para que me reconozcas, para que sepas que existo…

Pensemos un segundo, pensemos en el celular, la ropa de marca, la cámara digital, al auto, en todo eso e imaginemos que, de pronto, no queda nadie en el mundo con quien poder compartirlo, nadie. ¿Qué valor tiene entonces ahora, ese objeto? Seguramente hay quienes puedan seguir descubriendo un valor en lo que tienen: para mí, mi celular es hermoso porque me permite llevar música adonde quiera que voy, y la música que escucho es música que me conecta con la vida, que me recuerda cosas que pienso que es mejor no olvidar… a cada uno le pasará otro tanto pero, en verdad, de todo lo que tenemos, de todo lo que imaginamos, ¿cuántas cosas en verdad las queremos por nosotros o por sí mismas y cuántas sólo por el hecho de lo que voy a obtener (de otros) con ese objeto?

Perdí un poco el hilo, siempre me pasa cuando hay muchas cosas de las que quiero hablar...

No me gustaría terminar de escribir sin decirles a ustedes, a ustedes con quienes cada tanto logramos una verdadera conexión y sólo existen algunas palabras que le dan sentido a que nos hayamos encontrado; a ustedes les quiero dar las gracias porque me permiten este espacio, porque me veo y me descubro y me aclaro en cada palabra que les digo y porque mantengo la secreta ilusión de que también será así para ustedes que sólo me leen porque quieren, no más que eso, pero tampoco menos que eso…

(Y aún no quiero hablar de las redes sociales, ya lo haré en algún otro Rincón ;))

He conocido gente hermosa, a través de este medio y a través del Chat, y en  la última época mediante las redes sociales; y las he conocido y he formado un lazo porque supe, al menos por un momento, relacionarme por fuera de mis estupideces, de mis limitaciones, de mis necesidades… y pienso que, cada vez que así sea, cada vez que en verdad dos personas se encuentren, todo este quilombo, toda esta distracción, todo este circo…
             Habrá valido la pena…

Muchas gracias por vos…

                                                                                                             El Loko Maxy

No hay comentarios:

Publicar un comentario