Recuerdo un día típico de hace un par de años atrás: llegaba al ciber, abría tres ventanas del navegador a la vez en la compu, abría el MSN,
en el buscador buscaba cosas que creía que me servirían o que creía necesitar…
de repente 2, 3, 6 contactos me saludaban a la vez por MSN, yo hablaba con
todos y me gustaba jactarme de que podía hacerlo, de que podía hablar con seis
personas a la vez y buscar lo que creía que me interesaba y revisar las tres
casillas de correo electrónico que tenía (y tengo) y saludar al que llegaba al ciber… y luego eran 7 personas con las que estaba interactuando, hablando… y de pronto, como
cada vez que me encuentro en esta situación desde entonces me preguntaba como me pregunto ahora :
”¿QUE MIERDA ESTOY
HACIENDO???!!!”
Entre todas las personas con quienes chateaba había algún
amigo, mi novia, y un montón de gente que no conozco, que en verdad no conozco!
Recuerdo haber llegado a mi casa con una sensación a medio camino entre hastío y una sensación de
“qué bueno que conocí a tanta gente hoy!” y esa mitad de satisfacción poco a
poco se desvanecía y daba lugar a preguntas, a incertidumbre… “¿qué es lo que
quiero?” me preguntaba…
A veces doy más importancia, más prioridad a la gente que no conozco que
a quienes en verdad quiero y me importan…
¿qué es esto?
¿Por qué ese afán de dedicarme a convencer a alguien, a quien probablemente
no le intereso, de lo buena persona que soy…?
¿Y qué pasa con quien ya lo sabe, con quien ya conoce la horma de mi
zapato, lo bueno, lo malo, lo loco que soy?
Y lo que pasa es que me quedo tranquilo de que ya me conoce, total ya
sabe que puede contar conmigo… es eso, ¿verdad?
Aún hoy sigo en mi casa buscando una respuesta y ésta llega, de la nada, casi
sólo porque yo la necesito; mi viejo maestro, ese gordo vapuleado me tira una
soga:
“…en el mundo cotidiano de
la sociedad de consumo, cada vez más personas dedican toda su vida a ocuparse
más de aquellos que no les importan afectivamente que de aquellos a los que
dicen querer con todo su corazón.
Pasan mucho tiempo
tratando de agradar a gente que no les interesa que tratando de complacer a la
gente que aman y estiman. Parece una necedad, pero es la pura verdad. Ante esta
situación hay que volver a poner las cosas en orden. HAY QUE DARSE CUENTA”…
Darse cuenta… qué importante es darse cuenta, es decir tener una
vivencia interior, hacer un “click!” no solo entenderlo, no sólo racionalizarlo,
sino darse cuenta internamente, con todo nuestro ser… se parece a un momento de
iluminación, un momento que muchas veces es pasajero, que dura sólo un instante,
pero a veces un único instante de claridad es suficiente para recordar que
existe algo más que la turbia nebulosa que la costumbre cotidiana teje en
nuestros ojos…
Ojo, no quisiera que se me mal malinterprete, no quiere decir que no
haya que hablar con nueva gente, que sólo debamos una “exclusividad” a nuestros
afectos, lo que quiero resaltar es esa insistencia de nuestra parte (bueno, al
menos de MI parte cuando la estupidez me gana) de dedicar más tiempo a crear
situaciones ficticias con gente que no nos importa para alimentar fantasías que
ni siquiera son nuestras. Yo, al igual que el gordo, creo en la existencia de
la estupidez cúbica; que consiste en:
“GASTAR EL DINERO QUE NO
TENÉS, PARA COMPRAR COSAS QUE NO NECESITÁS, PARA AGRADARLE A GENTE QUE NO TE
INTERESA…”
Y eso pasa constantemente a nuestro alrededor!!! Erich Fromm resaltó el
hecho de que la sociedad del consumo se centra más en el tener que en el
ser: nos compramos el último modelo de celular, la última cámara
digital, miramos y se nos cae la baba ante un auto, pensamos que lo mejor es la
ropa “de marca”… y todo para qué? Para que me aceptes, para que veas que lindo
es conocer a alguien como yo, tan a la moda, con tantas cosas; para que me
quieras, para que me reconozcas, para que sepas que existo…
Pensemos un segundo, pensemos en el celular, la ropa de marca, la cámara
digital, al auto, en todo eso e imaginemos que, de pronto, no queda nadie en el
mundo con quien poder compartirlo, nadie. ¿Qué valor tiene entonces ahora, ese
objeto? Seguramente hay quienes puedan seguir descubriendo un valor en lo que
tienen: para mí, mi celular es hermoso porque me permite llevar música adonde
quiera que voy, y la música que escucho es música que me conecta con la vida,
que me recuerda cosas que pienso que es mejor no olvidar… a cada uno le pasará
otro tanto pero, en verdad, de todo lo que tenemos, de todo lo que imaginamos, ¿cuántas cosas en verdad las queremos por nosotros o por sí mismas y cuántas
sólo por el hecho de lo que voy a obtener (de otros) con ese objeto?
Perdí un poco el hilo, siempre me pasa cuando hay muchas cosas de las que quiero
hablar...
No me gustaría terminar de escribir sin decirles a ustedes, a ustedes
con quienes cada tanto logramos una verdadera conexión y sólo existen algunas
palabras que le dan sentido a que nos hayamos encontrado; a ustedes les quiero
dar las gracias porque me permiten este espacio, porque me veo y me descubro y
me aclaro en cada palabra que les digo y porque mantengo la secreta ilusión de
que también será así para ustedes que sólo me leen porque quieren, no más que
eso, pero tampoco menos que eso…
(Y aún no quiero hablar de las redes sociales, ya lo haré en algún otro Rincón ;))
He conocido gente hermosa, a través de este medio y a través del Chat, y en la última época mediante las redes sociales; y
las he conocido y he formado un lazo porque supe, al menos por un momento,
relacionarme por fuera de mis estupideces, de mis limitaciones, de mis
necesidades… y pienso que, cada vez que así sea, cada vez que en verdad dos
personas se encuentren, todo este quilombo, toda esta distracción, todo este
circo…
Habrá valido la pena…
Muchas gracias por vos…
El Loko Maxy
No hay comentarios:
Publicar un comentario